Con mariposas y guerreros

David Chancellor

En toda África, el crecimiento de la población y la profundización de la pobreza han intensificado la batalla entre el hombre y los animales por la misma tierra y recursos ambientales. Cada vez más, los animales son empujados a zonas más pequeñas de la naturaleza, sus rutas de migración se cierran y sus suministros de agua se represan y desvían a otros lugares para otros fines, como el riego de cultivos. La caza ilegal y la caza furtiva han diezmado su número. Al mismo tiempo, los agricultores rurales han aprendido a desconfiar de la vida silvestre, matando a los animales que ven como invasores de su tierra. Para que la conservación de la vida silvestre tenga éxito, es imperativo encontrar una manera de que el hombre y los animales coexistan en armonía y de manera sostenible. También es de vital importancia que cualquier ingreso generado por la vida silvestre se comparta con las comunidades que pueden enfrentar dificultades financieras como resultado de la destrucción de cultivos por elefantes, la muerte del ganado por leopardos y leones, y miembros de la familia asesinados o mutilados por los tres. Las comunidades deben tener opciones de incentivos para la conservación, en lugar de la caza furtiva. Después de todo, estamos pidiendo a las comunidades de pastores que históricamente no se han beneficiado de la vida silvestre con la que viven, que vivan en armonía con ella, en lugar de erradicarla en favor del ganado porque esto es lo que apoya su supervivencia, no la vida silvestre.